lunes, 8 de octubre de 2012 0 comentarios

Huayra GNU/Linux: Libre, como el viento

Las netbooks del programa Conectar Igualdad vienen equipadas con un "doble booteo", esto es la posibilidad de elegir en el arranque con que sistema operativo se desea trabajar: Windows o GNU/Linux. Sin dudas, esto significa un avance para el uso del software sibre dentro del sistema educativo.
Sin embargo, la elección del sistema Windows como opción predeterminada para el arranque ha despertado polémicas entre quienes ven con desconfianza la presencia de las grandes empresas de software en la educación. a esto se suma el hecho de que la versión de GNU/Linux elegida para las netbooks escolares ha dejado bastante que desear. Tanto que a veces, más que promover el sistema operativo libre, parece pensado para desalentar su uso. Pero hay buenas noticias: algo está por cambiar.



Vientos de cambio
Huayra significa “viento” en quechua, y es el simbólico nombre que se ha elegido para una distribución de GNU/Linux pensada por y para educadores argentinos. El fundamental aporte de Huayra ante la actual versión del sistema operativo libre instalado en las netbooks escolares es que suma nuevas aplicaciones, gracias a las experiencias recogidas y al trabajo en el campo del Programa Conectar Igualdad. Realmente se trata de un gran avance técnico y educativo que da un importante paso hacia la independencia y soberanía tecnológica en materia de software.



Así es como lo anuncia y explica -mejor- Javier Castrillo [1] en el espacio para Docentes de Educ.ar:
"A partir de marzo de 2013, el Programa Conectar Igualdad tendrá su propio sistema operativo libre. Esta herramienta fue elaborada por un grupo de promotores del software libre (está basada en GNU/Linux), y constituye un referente concreto de soberanía tecnológica, trabajo colaborativo y desarrollo tecnológico local. Dentro de los ámbitos científicos y académicos la noticia ha sido recibida con alegría. Pero ¿en qué nos beneficia este desarrollo a los usuarios de las netbooks? Básicamente estamos haciendo una plataforma de trabajo en la que todos somos dueños."
"El equipo de desarrollo está compuesto por 13 personas, organizadas en tres ramas: desarrollo, sistematización y arte. Es decir, que desde su origen el sistema crece y crecerá de manera integral entre la programación, la estética y la documentación. Con decenas de miles de aplicaciones disponibles –cientos de ellas ya instaladas y preconfiguradas–, Huayra ofrece editores de imágenes, navegadores, simuladores, editores de audio y video, una suite ofimática, mensajería instantánea, aplicaciones de microblogging, juegos, programas de ciencias, manejo de fotografías, herramientas de programación, y edición de partituras, entre otras herramientas."navegadores, simuladores, editores de audio y video, una suite ofimática, mensajería instantánea, aplicaciones de microblogging, juegos, programas de ciencias, manejo de fotografías, herramientas de programación, y edición de partituras, entre otras herramientas."




"En una primera etapa, Huayra permitirá compartir archivos entre los docentes y los alumnos (sin necesidad de soportes externos, por ejemplo); se incorporó el escritorio accesible para las escuelas de Educación Especial, y la ayuda dinámica para nuevos usuarios; se sumó la posibilidad de bajar contenido desde educ.ar, Conectate, Canal Encuentro y PakaPaka; se incorporó un nuevo programa de e-learning y el sintonizador de Televisión Digital Abierta (TDA)."
"Su primer lanzamiento no será el último: la idea es continuar investigando y desarrollando componentes, para convertir a Huayra en el sistema operativo de la administración pública, asegurando la interoperabilidad, los estándares abiertos y la soberanía tecnológica mediante el uso de software libre. Desde ya, cualquier persona puede descargarlo e instalarlo en cualquier máquina (no es de uso exclusivo para las máquinas del Programa Conectar Igualdad)."




Link para descarga:
Huayra Alpha desde http://tracker.bbs.docksud.com.ar/

Versión beta de Huayra via Maximiliano Libardi:
http://linuxtracker.org/index.php?page=torrent-details&id=488091167ef2cfd6d4e41316fef02bc27f38a85f

Para seguir de cerca el proyecto:
http://www.facebook.com/HuayraLinux

Una evaluación de las primeras versiones en http://ubuntuperonista.blogspot.com.ar/2012/10/probamos-gnu-huyara-linux-la-distro-de.html
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[1]Por Javier Castrillo (Equipo de Seguimiento de educ.ar, coordinador de Cenital, y miembro del equipo que desarrolla Huayra) en http://www.educ.ar/recursos/ver?rec_id=112399



-- Desde Mi iPad
jueves, 20 de septiembre de 2012 0 comentarios

Manual básico de Google Docs




http://enlanubetic.blogspot.com.ar/2012/09/manual-basico-de-google-docs.html
lunes, 3 de septiembre de 2012 0 comentarios

Jaron Lanier: El hombre que apagó internet

Es uno de los padres de la realidad virtual, se hartó de lo que él mismo ayudó a crear y escribió un libro. En No somos computadoras, dice que la web se convirtió en una criatura sobrehumana.




Nadie quiere a Jaron Lanier. Quizá sea por sus rastas (o dreadlocks, como les gusta decir a los seguidores del movimiento rastafari). O por su prepotencia neoyorquina. O, tal vez, por la costumbre de tocar el laúd árabe (el oud) a altas horas de la noche. Nadie lo quiere porque este músico y programador pionero de la cultura digital, aquel que parió casi literalmente la realidad virtual en los 80, hace aquello que no abunda en Silicon Valley: piensa (más allá de los negocios y del número de seguidores en Twitter), critica, cuestiona. Y, al hacerlo, enoja. Mucho.

Eterno inconformista, este hombre de ego tan gigante como su cuerpo -y nombrado el año pasado por la revista Time como una de las personas más influyentes en el mundo- no se deja encandilar por los espejitos de colores producidos en masa por esta industria tecnológica. No se babea ni se excita sexualmente ante el anuncio de un nuevo iPhone o iPad. Más bien se indigna, casi al punto de volverse verde y desgarrarse la ropa como Hulk, frente a lo que sus ojos ven desfilar por el monitor y por el mundo: muchedumbres aturdidas que ya no actúan como individuos, millones de palabras picadas por lectores perezosos, atomizadas, remezcladas y tergiversadas como fragmentos de una nube que no vemos ni tocamos. Insultos anónimos y comentarios maliciosos que van y vienen en sitios de noticias, la promoción de una ideología que niega el misterio de la experiencia, la ilusión temporal de que se puede crear dinero de la nada y sin correr riesgos, o grandes estallidos de violencia organizada como el ciberbullying.

Tal es su bronca, su desilusión ante lo que terminó siendo internet ( "ha picado tan fina la red de individuos hasta transformarlos en puré", dice) que, en 2010, hizo algo demodé para nuestra época. Se sentó, apagó la computadora (y su celular) y escribió un libro. Aunque, en verdad, la palabra "libro" queda chica. Lo que Lanier hizo fue volcar todas sus ideas e indignaciones en un verdadero manifiesto al que le puso el sugestivo título de You Are Not a Gadget que, en su peregrinación mundial, adoptó varias (y tergiversadas) traducciones, como Contra el rebaño digital o No somos computadoras, nombre con el que ahora lo distribuye por estas latitudes -¡al fin!- la editorial Debate.

"En torno al arranque del siglo XXI, algo empezó a salir mal en la revolución digital -arranca Lanier, considerado por la Enciclopedia británica uno de los 300 inventores más importantes de la historia-. La llamada web 2.0 promueve la libertad radical pero, irónicamente, esa libertad va más dirigida a las máquinas que a las personas. En conjunto, esa forma de comunicación fragmentada e impersonal ha degradado la interacción interpersonal. Ahora la comunicación suele experimentarse como un fenómeno sobrehumano que se eleva por encima de los individuos."
Hasta ahí una crítica más -y van...- contra lo que todos conocemos: la banalidad de Facebook y Twitter, la alienación que impulsan, la estupidización creciente (que ya existía antes de que Apple popularizara las computadoras). Lo jugoso está cuando Lanier se pone cómodo y comienza, a lo largo de las páginas, a apuntar contra sus colegas y amigos, aquellos tecnoevangelistas como Kevin Kelly o el futurista impresentable de Ray Kurzweil, y los mete en la bolsa de lo que bautiza como "totalitarismo o maoísmo digital", un movimiento que, con gran rapidez, empieza a parecerse a una religión.



"Se está perdiendo la convicción de que la tecnología debería servir a las personas. Ahora las personas sirven a la tecnología", dispara sin anestesia como quien ve desplegarse un escenario similar al planteado en la saga Matrix. "Muchas personas -agrega- son reducidas a simples gadgets o dispositivos de un superorganismo mayor, internet", en directa referencia a uno de los dogmas de esta religión de silicio criticada por el programador de las rastas: la idea de que internet en su conjunto está cobrando vida y convirtiéndose en una criatura sobrehumana.

A Lanier no se lo va a encontrar en ninguna red social. Suerte que tiene un sitio web ( www.jaronlanier.com ) con un look retro y despojado. Será porque detesta lo que llama la "colmena digital", ese cibermundo de comentarios y cuchicheos visualmente ensordecedores y actualizaciones permanentes de estados, ese mundo que, a su criterio, está creciendo a expensas de la individualidad.

Sin alinearse con tecnófobos ni luditas, combate, con el predominio de la fe, la omnipotencia informática, la estandarización y la vampirización hacia músicos, escritores y cineastas -cuya sangre es drenada por las descargas- con un llamado a rehumanizar la web y la tecnología. Su ideal: ser personas y no usuarios o fuentes de fragmentos de los que otros se aprovechan.

"Si blogueo, tweeteo y wikeo todo el tiempo; si la mente colmena es mi público: ¿quién soy yo?", se pregunta en una época en la cual la tecnología avanza más deprisa que nuestra reflexión. "Nos hemos sumido en una somnolencia permanente. Lograremos escapar sólo cuando matemos la colmena."

Por Federico Kukso
@fedkukso

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viernes, 31 de agosto de 2012 1 comentarios

Nuevos Contactos en Twitter




Desde el sábado pasado y luego de haber participado de una vertiginosa experiencia en #redeschat, he incrementado la cantidad de personas que se unen a mi red personal, para compartir experiencias en la aplicación de las Tics en la educacion, ellos son: @luzperson, @cvilaro, @bibi_sola, @ruizdeboale, @mmd_73, @gmartincus, @walterluque4



-- Desde Mi iPad
lunes, 27 de agosto de 2012 0 comentarios

The Social Radio


La posibilidad de poder hacer tantas cosas con el móvil hace que podamos estar conectado y al día de todo de forma muy sencilla. A pesar de ello hay momentos donde no es posible, no siempre podemos mirar la pantalla por ejemplo. Para este caso tenemos The Social Radio, un servicio que podríamos calificar como un manos libres para Twitter.

The Social Radio es una aplicación que locuta Twitter en segundo plano mientras estamos haciendo otras cosas: deporte, conduciendo o simplemente cuando no nos apetece estar mirando la pantalla y lo queremos como si de una radio se tratara.
La locución peca como la mayoría en que la articulación de sílabas a veces es un poco robótica pero a grandes rasgos se entiende perfectamente. Además de en español es cada de leernos los tweets en otros idiomas como el inglés o el chino, que son los que se han probado durante la reseña de la aplicación.
A la hora de elegir qué tweets queremos que locute tenemos varias opciones: que bien lo haga directamente desde nuestra timeline o bien lo haga sobre una hashtag en concreto o una búsqueda de un tema en concreto. Se agradece que de esta libertad ya que hay ocasiones donde nos puede interesar escuchar una cosa en vez de otra.
Otro detalle a destacar de The Social Radio es su integración con los reproductores de músicaque estemos usando en el móvil. De este modo, cuando vamos escuchando música el tweet se locutará sin cerrar la aplicación. Esta relación funciona con las principales aplicaciones, en este caso la prueba ha sido realizada con Spotify y ha funcionado sin problemas.
The Social Radio es una aplicación gratuita donde lo único que necesitamos es una cuenta de Twitter para poder usarlo. Por lo demás: una interfaz detallada, aunque se podría haber cuidado más algunos aspectos y un uso bastante curioso para los que no pueden de dejar por un momento Twitter o quieren consumir el contenido de una forma diferente.


 
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